domingo, 8 de mayo de 2011

RELACIONES DE PAREJA Y POLARIDADES









Con este trabajo intento descifrar y aprender el alfabeto de las relaciones de pareja, la gramática, las conjugaciones, los signos de puntuación, de admiración,…me propongo aprender un poquito de teoría, para apoyar toda la práctica que he realizado y mejor aún, la que me queda por realizar en mi vida personal y también en la profesional.

Joan Garriga en un taller de Constelaciones sobre la pareja, al que asistí, contó una anécdota que ahora me viene, una mujer le preguntó que cómo siendo terapeuta había fracasado en sus relaciones de pareja, él consideró la pregunta bastante impertinente y le contestó: “ al menos, yo me arriesgo”.

TIPOS DE AMOR

Para indagar en las relaciones de pareja me parecía importarte profundizar en el concepto del “amor”, para ello he recurrido y me remito al mítico y clásico libro “El Arte de Amar” de Erich From, que me lleva a reflexionar sobre el amor y me ayuda a resolver algunas de mis preguntas. Este autor distingue entre cinco tipos de Amor diferentes, en función del objeto de amor :

El amor fraternal: Es el tipo de amor más básico, presente en el resto de los tipos. Este amor es hacia todos los seres humanos, se caracteriza por su falta de exclusividad. Se entiende el sentido de responsabilidad, cuidado, respeto y conocimiento con respecto a cualquier otro ser humano. Es un amor entre iguales, a los que no necesitamos para nuestros fines personales. Es amor entre hermanos.

El amor materno: Es una afirmación incondicional de la vida del niño y sus necesidades, entendido como cuidado y responsabilidad absoluta necesarios para la conservación de la vida del niño y su crecimiento y como actitud que inculca en el niño el amor a la vida. No supone exclusivamente inculcar el deseo de estar vivo, sino también hacer sentir al niño la suerte de haber nacido, el amor a la vida. Es un amor que crea una relación en desigualdad, en la que uno necesita toda la ayuda y la otra lo proporciona. La misma esencia del amor materno es cuidar de que el niño crezca y desear que se separe de ella. Dos seres que estaban unidos se separan. Es el amor por el desvalido.

El amor erótico: los dos tipos de amores anteriores no están restringidos a una sola persona, en contraste estaría el amor erótico es el anhelo de fusión completa de unión con una única otra persona, por su propia naturaleza es exclusivo no universal, y tal vez sea por esto es el amor más engañoso que existe. Este es el amor que nos interesa conocer para indagar en las relaciones de pareja y ya Fromm apuntaba de alguna manera a la necesidad de la integración total de todas las partes de la personalidad cuando dice:

“ …se confunde fácilmente con la experiencia explosiva de enamorarse… pero tal experiencia de repentina intimidad es, por su misma naturaleza de corta duración. Cuando el desconocido se ha convertido en una persona íntimamente conocida, ya no hay más barreras que superar…. si la experiencia de la otra persona fuera más profunda, si se pudiera experimentar la infinitud de su personalidad, nunca nos resultaría tan familiar… Pero para la mayoría de la gente, su propia persona, tanto como las otras, resulta rápidamente explorada y agotada…” From


Para mi esto es una referencia a lo que significa conocer e integrar nuestras propias polaridades, así como las de la pareja. Si puedo reconocerme en mis múltiples características y posibilidades de comportamiento, no necesito vivir lo que no me reconozco a través de mi pareja que sí lo posee ( que se identifica con esa parte). Si yo soy poco sociable, en lugar de explorar mi parte más sociable, la vivo a través de mi pareja y mantengo oscura esa zona en mí. Curiosamente lo que suelo ver que tiene mi pareja que yo no me veo o no me permito ser, acaba siendo lo que tampoco quiero permitirle al otro y por lo que me acabo separando.

(No entraré en otros dos tipos de amores que señala From: el amor a sí mismo y el amor a dios)

POLARIDADES Y CONFLICTOS

Para abordar las polaridades, y los conflictos intrapersonales e interpersonales que pueden crear, me han clarificado mucho dos libros de Joseph Zinker: el Proceso Creativo en Terapia Gestáltica y En busca de la buena forma: Terapia para parejas y familias.

“El conflicto puede ser saludable y creativo o confluyente e improductivo. Esta última forma se da cuando yo no me comprendo a mí mismo y le acuso a usted de algo de lo cual soy yo culpable, e involucra por lo menos dos formas de defensa, la represión y la proyección. El conflicto saludable se da cuando tanto usted como yo somos personas integradas que tenemos cierto autoconocimiento y una clara sensación de ser distintos. En este caso, el conflicto surge cuando hay una clara impresión de desacuerdo en torno de algo que constituye un verdadero problema para ambos. No resulta, en cambio de proyectar sobre el otro cosas que somos incapaces de enfrentar en nuestro propio interior. El conflicto saludable, si se lo maneja con habilidad, tiene por efecto crear buenos sentimientos entre las personas; equivale a una propuesta de ganar ambos, en vez de perder uno y ganar el otro”

Joseph C. Zinker. El Proceso Creativo en Terapia Gestáltica.

El conflicto para Zinker, incluye el conflicto intrapersonal y el interpersonal, entendiéndose el primero como un conglomerado de fuerzas polares, que se cruzan entre sí, aunque no necesariamente en el centro. Una persona que tenga una cualidad y su polo, por ejemplo la bondad, no posee únicamente una polaridad opuesta, la crueldad, sino varias que se relacionan entre sí, la dureza, la insensibilidad a los sentimientos de los demás, la indiferencia,… Los nombres de las polaridades y los sentimientos polarizados son complejos y se entrelazan unos con otros, estos tienen que ver con la historia personal y con la percepción de la realidad interior del individuo

El autoconcepto suele excluir, por dolorosa, la conciencia de las fuerzas polares que operan en el propio interior. Yo pienso de mi misma que soy agradable y no desagradable, divertida y no aburrida, activa y no pasiva,… Y con esto hace referencia a dos tipo de autoconcepto:

Autoconcepto saludable: la persona es consciente de las muchas fuerzas que se oponen en su interior. Desea verse a sí misma en una multitud de formas contradictorias. Experimenta relaciones entre una diversidad de partes internas.
Autoconcepto patológico: la persona se ve a sí misma en forma estereotipada unilateral. Ella siempre es esto y jamás aquello. Su conciencia de poseer una multitud de fuerzas y sentimientos interiores es bastante limitada. En su percepción de si misma carece de fluidez y amplitud. Es vulnerable al ataque.

La persona saludable conoce la mayoría de sus polaridades, incluso aquellos sentimientos y pensamientos que la sociedad reprueba y es capaz de aceptarse tal como es. Aún así puede haber zonas oscuras en su conciencia, puede conocer su lado tierno, pero no sus aspectos duros. “a veces soy tierna, pero cuando me siento amenazada me gusta mi dureza, me ayuda a cuidarme”. Si la atención se dirige a los aspectos duros, se puede experimentar pena, pero también deseo de incorporar estos nuevos aspectos de sí mismo al autoconcepto.

Una persona perturbada tiene grandes vacíos en su conciencia, con una visión rígida y estereotipada de sí misma y no logra aceptar muchas de sus partes, niega las polaridades negativas, las que le han enseñado a considerar inaceptables o repulsivas, y tiende a proyectar sobre otros tales características. La toma de conciencia de esas polaridades le provoca ansiedad y surgen así los síntomas neuróticos.
Zinker plantea que si no se permite una polaridad, tampoco se desarrollará la opuesta, si no me permito ser dura nunca seré genuinamente tierna. Si estoy en contacto con mi polaridad y amplio esa parte de mi misma, el polo opuesto, cuando se manifieste, será más rico, más pleno y más completo.

“cuando un lado de la polaridad se estira también se estira el otro”

“vuele usted hacia el norte durante bastante tiempo, y terminará volando hacia el sur”

Para desarrollarse como persona y vivir los conflictos de una forma más productiva y creativa, se necesita explorar y ampliar el autoconcepto. Para lo cual Zinker señala varias técnicas:

Poner al descubierto esa parte de mí misma de la que me desentiendo.
Entrar en contacto con esa parte de mí misma que no asumo (diálogo interno)
Cuando me siento más cerca de mi ser secreto, porque le comprendo mejor, puedo relacionarme mejor con otra persona que intenta entrar en ese territorio o amenaza esa parte de mí misma.

“cuanto más ampliamente me conozco a mí mismo más confortable me siento conmigo"

CONFLICTO INTERPERSONAL

Suele venir generado por el intrapersonal, reprimo en mi conciencia algo de mi propio ser y luego lo proyecto sobre otra persona, es más fácil ver lo malo del otro que lo propio. “ver la paja en el ojo ajeno”,

“es más fácil luchar con otro que con uno mismo … La lucha con uno mismo se libra a solas y provoca ansiedad. Menos doloroso resulta atacar una parte de uno mismo acusando a otro de ser así, sobre todo si la acusación no se formula abiertamente”

Las partes que acusamos en los demás, no necesariamente tienen porqué ser reprochables, a veces son dignas de aprecio, aunque yo creo que no me la puedo permitir, por ejemplo un hombre puede pensar que mostrar su ternura y afecto, va en contra de lo que es un “hombre maduro” y entonces le reprocha a su mujer que coja en los brazos y meza a su hijo de 12 años, porque le va a hacer débil y le va a estropear.

“Si pretendo tener un conflicto realmente constructivo, creativo, más me vale tomar antes contacto con esa parte de mi ser, pues al estar en relación con ese aspecto de mi vida interior despojo de virulencia mis fuentes de ira”

Zinker entiende el proceso de enamorarse, como el reconocimiento de las propias polaridades, solemos enamorarnos de la persona que representa nuestras zonas o polaridades oscuras. A menudo las parejas se comparten polaridades y cada uno llena una polaridad vacía u oscura en el otro, se trata entonces de una relación confluyente, se necesitan dos personas para formar una completa, dos seres viven en una misma piel psíquica. El conflicto se produce cuando una parte ataca a la otra en aquella polaridad que en ella está a oscuras, trae problemas o permanece ignorada.
También en la pareja pueden darse polaridades yodistónicas o yosintónicas, si uno de la pareja es el in/dependiente y al otro le gusta, puede ser que su propia in/dependencia le asuste y en consecuencia la de él la trastorne. Esto se resolvería si pudiera apreciar su propia in/dependencia reprimida.

“Lo que así llegaría a constituirse no consistiría en dos círculos de polaridades superpuestos, en que cada uno cuida del otro, sino dos seres humanos completos, capaces de amarse a partir del pleno conocimiento de sí mismos”










POLARIDADES QUE SE PUEDEN DAR EN UNA PAREJA

Hay algunas polaridades que sí me gustaría destacar pues me parecen importantes y que son muy básicas que la pareja tenga integradas para poder tener una relación saludable.

La primera está extraída de un libro maravilloso que se llama Cuando el amor se encuentra con el miedo. De David Richo, este libro habla de los miedos que pueden aparecer en una relación de pareja y me llaman la atención dos tipos de miedos que me resultan muy polares, uno me parece el polo del otro y los polos opuestos se atraen, de hecho dudo que en una relación puedan darse estos miedos si uno de los dos no opera en un miembro de la pareja. Los acontecimientos suceden en relación.


Miedo al abandono- miedo a la absorción

El miedo a la absorción es el miedo a que alguien se acerque en exceso y el miedo al abandono es el miedo a que alguien se aleje y uno no sea capaz de sobrevivirlo. Una persona sana es aquella que puede relacionarse con alguien sin sentirse sobrecargada por el miedo al abandono si la otra persona se marcha y sin estar sobrecargada por el miedo a la absorción si la otra persona se acerca excesivamente, Richo considera que estos son los miedos más habituales que surgen en la intimidad. Representan nuestras dudas más profundas, “seré merecedor de amor”, “me abandonarán si logran conocerme”. También el miedo a la absorción está relacionado con el desprestigio, “tengo tan poco dentro de mí que si dejo que alguien entre y me vea perderé algo de mí mismo”.
Uno teme que el otro se vaya y por eso se aferra, el otro teme que se acerque demasiado y por eso huye. Y esto se convierte en una danza sin fin en el que uno se asusta y el otro corre, uno está necesitado y el otro se preocupa innecesariamente. Se produce entonces una relación neurótica, y no es extraño que el que acaba yéndose es el que teme ser abandonado que suele buscar otro compañero para sustituir a la pareja original.
El abandono es un miedo muy poderoso en la infancia, nuestros padres son necesarios y asociamos la pérdida de ellos con la pérdida de la existencia. Y a la vez si se adhieren demasiado el impulso es el de alejarnos nosotros. Estos miedos de la infancia pueden acompañarnos hasta las relaciones adultas. Aunque se consideran miedos fantasmas, un adulto no puede ser abandonado, solo dejado, ni puede ser absorbido, solo acompañado. El miedo infantil se sintió celularmente y era real, las defensas eran necesarias, pero estas se generalizan celularmente en la edad adulta.


Abandono: el miedo al abandono puede ser miedo al dolor, temo el dolor que me produce que te marches. Siento pánico si te retiras por lo que me agarro más intensamente a ti, esta forma de cuidarnos es la que nos convierte en abandonados. En el miedo al abandono se muestra miedo e ira reprimida.


Absorción: es el miedo a permitir la atención o la intimidad, siento que la única manera de proteger mis límites es poniendo un metro de distancia, entonces empujo a las personas hacia fuera para mantener mi espacio de seguridad, esto se hace muy sutil en formas como: frialdad, rechazo a compromisos, necesidad de más espacio o más secretos, indiferencia, intolerancia, vergüenza ante muestras de afecto en público,… A menudo contiene un ego inflado como defensa contra la vulnerabilidad y contra la intimidad. Las personas que temen ser absorbidas, no tienden a dejar a la pareja porque no han sido atrapados. Tal vez si la persona les deja, puedan contactar con su miedo al abandono y entonces librarse de su miedo a la absorción. En el miedo a la absorción se muestra ira y miedo reprimido.

Cómo trabajar esos miedos:

Admitirlos ante nosotros y ante la pareja.
Permitir sentir estos miedos con aceptación y plenitud.
Actuar como si los miedos no fueran obstáculos para la cercanía o la seguridad, si temes ser invadido, acércate un poco más de lo que puedes soportar durante un minuto extra, si temes ser abandonado, permite que el otro se aleje un poco más de lo que puedes soportar durante otro minuto, ir añadiendo más tiempo y mas espacio en cada ocasión.
Detenernos en nuestra desesperación
* así es como soy o como es
* así es como siempre he sido o como siempre ha sido










Decir a nuestra pareja: puede que no te proteja del miedo al abandono o a la invasión, tampoco te pido que lo hagas conmigo. Acepto esos miedos como condiciones de la existencia humana, como hechos que se producen en las relaciones. He optado por reconocer el miedo al abandono/invasión y superarlo. Sigo viviendo en lugar de evadir mi miedo y seguir sintiéndolo.

Afecto- cólera

La otra polaridad que quiero reflejar, está sacada de la teoría de Miriam Muñoz Polit, a la que tuve el placer de escuchar en el pasado congreso de gestalt, ella propone 5 emociones básicas: alegría, miedo, afecto, vitalidad y enojo, y asegura que en la pareja las emociones más básicas son el enojo y el afecto, yo veo que estas dos emociones pueden ser una polaridad, lo que ella propone es, que cuanto más polares sean las parejas en estas dos características, más problemas tendrán, es decir cuanto menos se permita el que es afectivo, sus enfados abiertos y cuanto menos se permita el que se enfada abiertamente, la expresión de su afectividad, más temerán las expresiones de enfado y afecto de la pareja, y más la rechazarán, ya que es una zona oscura y sin explorar del autoconcepto de cada uno. Hilando un poco con mi reflexión anterior sobre lo cultural-social, Miriam (que es mejicana), plantea que el perfil de las culturas muy machistas es mujer- afectiva, hombre- enojón y que son parejas muy susceptibles de vivir situaciones de agresión y violencia.

Si cada uno tomara contacto con su parte reprimida, la relación no estaría tan polarizada y tanto el uno como la otra podrían permitirse expresar su enfado y su afecto libremente sin asustarse y sin querer huir de la pareja.

En una pareja pueden darse tantas polaridades como polaridades tenga una persona, es decir, cuántas más zonas oscuras y desconocidas haya en mí, más variedad de polarididades puedo proyectar en mi pareja y hay tantas características de ser en el ser humano que sería una larga y ardua tarea concretar todas las polaridades que se pueden dar en una pareja, al igual que en un individuo.
Lo masculino y lo femenino, cuando hablamos de personas son términos muy relacionados con la cultura. Somos hijos de relaciones polarizadas, y de esta situación que se vivía sí extraigo algunas polaridades de las que somos, …, tataranietos, bisnietos, nietos e hijos. Se me ocurren:


Dependencia económica- independencia económica
Crianza- productividad
Cuidado y cariño- eficiencia
Sumisión- poder
Ámbito privado- ámbito público
Relaciones familiares- relaciones sociales
Afectividad- fortaleza
Falta de reconocimiento- prestigio social
Reproducción- placer

Podría sacar muchas más; estas eran polaridades socializadas,como ahora, cada pareja tendría las suyas más propias, pero de una sociedad estructurada de tal manera , lleva consigo determinadas formas de comportarse, para los hombres y para las mujeres. E indican las bases introyectadas de cómo ha de funcionar el sistema de pareja, como nos enseña la cultura.