La meditación es una práctica que hace posible que la mente reorganice sus datos, deseche sistemas de creencias que ya no nos sirven e informaciones innecesarias para que se reestablezca la unidad interior.
"Si quieres ver el panorama, es necesario que dejes de situarte en el centro"
La práctica de la meditación nos ayuda a entrenar la visión neutral y objetiva de nuestros pensamientos, sensaciones y emociones. Ya hay paises en los que en la sanidad pública los médicos preescriben la práctica de la meditación a algunos pacientes con ansiedad y/o depresión, los aportes científicos ya están de sobra demostrados.
La meditación es una experiencia personal
. Leer y hablar a cerca de ella de poco nos sirve si no la practicamos. Es un camino sin fin. Practicando entrenamos el músculo de la atención, concentración y el
darse cuenta, centrandonos en el momento presente y alejándonos de las
trampas y diálogos mentales o aprendiendo a no dejarnos arrastrar por
ellos. Desarrollamos la serenidad, la paz interior, la comprensión y la compasión. dejamos espacio para lo nuevo y surge la creatividad, la capacidad de hacer las cosas de manera diferente, de gestionar un asunto enconado desde otro lugar...

La meditación es una herramienta poderosa para el autoconocimiento y los procesos de transformación, ayuda y acelera el proceso de psicoterapia pues facilita uno de los objetivos de esta, poner en relación, en comunicación y diálogo la mente inconsciente con la mente consciente, Desarrolla el observador interno imparcial que nos permite observarnos y dejar de emitir respuestas automáticas, elemento clave también para el desarrollo de la Inteligencia Emocional. Nos permite también entrar en contacto
con nuestras sensaciones corporales y rehabitar nuestro tan olvidado cuerpo.

Los beneficios de la meditación comienzan a verse cuando introducimos la práctica en nuestra vida diaria.
Tan solo siéntate, intenta buscar un lugar y una hora en la que hacerlo todos los días; adopta una actitud amorosa contigo y amable con todo lo que suceda, porque nada está está bien y nada está mal; busca un ancla real, que esté en el presente, puede
ser tu respiración, siente como el aire entra y sale por tu nariz, sin forzar nada, tus sensaciones físicas,...; y observa lo que sucede sin juzgarlo. Deja pasar todo lo que aparezca por tu mente sin entrar en ello (pensamientos, fantasías, recuerdos, tareas pendientes...) y cuando te descubras dentro de uno de estos pensamientos simplemente y cuantas veces sea necesario, vuelve a tu punto de anclaje sin castigarte ni reprobarte. Si aparece una emoción dolorosa, observala (dónde la sientes, qué pensamientos están asociados a ella...) y deja que pase. Si sientes una incomodidad física, observala también pero sin reaccionar a ella, verás como también se pasa. Si la sensación es agradable también observala pero no te apegues a ella, también pasará. La meditación es un camino para comprender la impermanencia, característica clave de la vida misma.

Ana González Tejera
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